Pedí un deseo a la luna
Si hiciera falta una sola prueba de la genialidad de Dorothy Parker bastaría con esa repetición del relato de la Sra. Wheelock en el primer cuento que publicó, en diciembre de 1922, en la revista Smart Set. En “Such a Pretty Little Picture” –traducido al castellano como “Qué bonita estampa” en la edición de Random House de su obra narrativa completa–, el marido recorta el seto y ella, sentada con un tejido en la galería de su casa suburbana, cuenta su encuentro con el médico que atiende a su pequeña hija.
Ella llama a su marido “Daddy” y la hija tiene por nombre Sister. Los nombres no tienen por qué traducirse pero, desafortunadamente, en la edición española aparece como Hermanita. El Sr. Wheelock asiente, cada tanto, se concentra en su tarea y, aclara la escritora, en sus pensamientos mientras la esposa sigue hablando. Luego pasa por allí el matrimonio Coles, que vive en la esquina, y ella vuelve a contar lo mismo, con las mismas exactas palabras. Mientras se alejan, la Sra. Coles dice: “Mira Fred, date la vuelta y míralos”. Suspira y agrega: “¡Qué bonita estampa!”. Yo hubiera preferido otra traducción. Para el cuento y para ese final. “Parece un pequeño cuadro”, creo, sería mejor. Pero nada de eso hace mella en la lacerante ironía de Parker que, además de ser un de las más grandes narradoras del siglo XX, fue guionista –de Nace una estrella, entre otros films– y escribió la letra de una canción extraordinaria.
”I Wished On The Moon”, con música de Ralph Rainger, fue escrita para la película The Big Broadcast Of 1936, que se filmó y estrenó en 1935. Allí la cantó Bing Crosby y la grabó en agosto de ese año junto con la orquesta de los hermanos Dorsey, aunque omitiendo parte del texto. Pero la versión más importante ya había sido registrada un mes antes por la orquesta de Teddy Wilson con Billie Holiday como cantante. Ella volvió a grabar la canción en 1957, con un grupo de estrellas que incluyó a Harry Sweets Edison en trompeta, Ben Webster en saxo tenor, Jimmy Rowles en piano, Barney Kessel en guitarra eléctrica, Red Mitchell en contrabajo y Alvin Stoller en batería. Y entre otros grandes cantantes, también la registraron June Christy, Mel Tormé, Tony Bennett, Ella Fitzgerald, Cassandra Wilson y Frank Sinatra (hubo también versiones instrumentales de Art Pepper, Oscar Peterson y Coleman Hawkins, Johnny Griffin con Eddie Lockjaw Davis y Roland Kirk con Jaki Byard, entre otros).
Dorothy Parker, nacida Rothschild en 1893, no lo previó pero uno de sus poemas, “Threnody”, también se convirtió en canción de la mano –o de la voz– de Frida, es decir Anni-Frid Lyngstad, una de las integrantes de ABBA, que la incluyó en el disco Something’s Going On, publicado en 1982 con producción de Phil Collins. Hay por otra parte, una canción de Prince titulada “The Ballad of Dorothy Parker", pero nada tiene que ver con la escritora.
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