Te deseo



                                      

Dicen que tenía infinidad de cuellos de camisa, y sombreros y paraguas todos iguales. Poco importa. Alguna de la música más bella fue creada por él, aunque él quizás no lo supiera. Están quienes aman a Erik Satie por provocador. O como humorista. Y quienes admiran su anticipación de gestos de las vanguardias de mediados del siglo XX. O, a veces, su cercanía al silencio. Y están quienes simplemente lo aman. (Ilustración: Erik Alfred Leslie Satie, retratado por Santiago Rusiñol, en la década de 1890)


En los primeros años del novecientos actuó frecuentemente en cabarets de Montmarte. Fue habitué del "Chat Noir", uno de los centros neurálgicos de la bohemia parisina. Y en el "Scala" acompañaba a la cantante Paulette Darty. Para ella escribió, en 1903, "Je te veux", un vals lento con texto de Henri Pacory que, con más o menos suerte, tentó a los más variados intérpretes –entre ellos celebridades de la ópera como Regine Crespin, Nicolai Gedda y Jessie Norman–. La primera grabación en disco fue la de Yvonne George, en 1925. 

El gran pianista Alexandre Tharaud eligió registrarla con una cantante popular, Juliette. Y Jackie Terrason y Cécile Lorin-Salvant la releyeron desde el jazz en un disco excelente titulado Gouache. "Lejos de la sabiduría, / no más tristeza / anhelo el precioso momento / en que seamos felices; / te deseo", dice la canción.

https://open.spotify.com/playlist/3lwzzzTs4sMpX4FmQHN7pG

Comentarios

Entradas populares de este blog

Estado de gracia

Cassandra Wilson, la vidente del jazz (fragmento de la nota publicada en elDiarioAr)

Dedos son dedos