El cuerpo; el alma

 



Hubo un solo famoso. No fue el único, desde ya, pero alcanzó para que todos lo consideraran el comienzo de un estilo y para que quien lo había creado, Coleman Hawkins, quedara fijado a él. Todas sus nuevas versiones de "Body & Soul" –y fueron muchas,  casi siempre en vivo y casi siempre a pedido del públlico– se refirieron, inevitablemente, a aquella que había grabado el 11 de octubre de 1939. La interpretación era ni más ni menos que un largo solo. Sólo un solo. Apenas una escueta introducción del piano y, luego, los 3 minutos que permitían entonces las impresiones en shellac (goma laca; los viejos discos de 78 rpm) estaban dedicadas a algo que se convirtió en una piedra tirada al agua. Una piedra cuyas ondas concéntricas aún siguen expandiéndose. Hawkins no sólo variaba la melodía a partir de la secuencia de acordes de la canción original que Johnny Green había escrito en 1930, con letra de Edward Heyman, Robert Sour y Frank Eyton. Tomaba elementos de sus variaciones como nuevos temas, improvisaba sobre acordes imaginarios, que sobreponía a los originales, construía una obra eminentemente solística (concertante, podría decirse) y desplazaba, casi todo el tiempo, las acentuaciones hacia los pulsos menos acentuados de manera expresa. Es decir, fundaba, sin saberlo, lo que sería la base del be-bop, el estilo que a partir de mediados de los '40 se convertiría en la gramática excluyente del jazz.





La pieza había sido compuesta para Gertrude Lawrence, una actriz y cantante inglesa, que fue quien la estrenó en Gran Bretaña, donde la registraron en disco las orquestas de Ambrose y de Jack Hilton. La primera grabación estadounidense fue la de Libby Holman, en el mismo año de su creación, en que se editaron no menos de 10 versiones nuevas, entre ellas la de la orquesta de Paul Whiteman con el cantante Jack Fulton, que la convirtió en popular, y la primera de un música de jazz, la de Louis Armstrong en octubre de 1930. 





Aquí comparto una pequeñísima historia de la canción hasta la piedra en el agua de Coleman Hawkins, pasando por varios hitos (Django Reinhardt con Stéphane Grappelli y el Quinteto del Hot Club de Francia, en 1937, el trío de Benny Goodman con Teddy Willson y Gene Krupa en 1935). Y las tres últimas trazan una historia dentro de la historia: la del virtuosismo como material esencial y la de "Body & Soul como pieza concertante. La de Henry "Red" Allen, uno de los trompetistas más extraordinarios de su época, en 1935, convierte lo explosivo en principio constructivo. Y el saxofonista allí es el notable Chu Berry, a quien Hawkins conoció y admiró, que tres años después –y uno antes que el propio Hawkins– fija las coordenadas del mapa por el que la pieza transitaría en el futuro.

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